jueves, 15 de noviembre de 2012

Una amiga es sangre de mi sangre.

No voy a poner nombres, no voy a decir nada, porque sé que no hace falta. 

Todos nos hemos hundido alguna vez, no es una sensación agradable, para nada. Y yo lo sé mejor que nadie.
Por eso no soporto ver a una persona mal, sufriendo, y más siendo una amiga, y mucho más siendo una persona demasiado importante.
La verdad es que cada vez pienso que pinto menos en este mundo, es algo sincero, no es ninguna ofensa. Aún así tengo la esperanza de que aunque me pueda morir mañana mismo, al menos haya hecho sonreír a alguien, por leve que sea esa sonrisa.

Tendemos a derrumbarnos, somos humanos, con sentimientos, unos sentimientos que muchas veces son derruidos.
Pero, si os digo la verdad, con el tiempo he aprendido que, como yo, hay personas que son capaces de pegarse una hora, o varias, pendiente de mí para hacerme un poquito feliz. No piden nada, solo eso, ver a esa persona cerca de donde merece estar, en lo más alto.

Personalmente, tú, a la que le escribo esto, eres, has sido y serás, motivo de mis sonrisas. Sé que piensas que ser buena persona, en este mundo no vale, no sirve, yo también he pensado así demasiadas veces, pero nos equivocamos, te equivocas, ¿sabes? El problema no es que no valga, es que solo algunas personas saben apreciarlo. 
Tú no sabes que a veces, muchas veces, las personas como yo, nos callamos lo fatal que nos sentimos y viene una persona como tú, sin tener ni idea y con una conversación, por pequeña que sea, es capaz de hacernos recobrar la poca confianza que creíamos haber perdido.

No te das cuenta de lo importante que puede ser que un amigo te de un abrazo de repente.
No te das cuenta de lo que eres para algunas personas.

Personas que te conocieron hace un año, por casualidad, cosas del destino, supongo, y que han cogido más confianza contigo que con una persona que conocen desde hace años.
Personas que no creían imposible que alguien como tú pudiera estar interesado en ser buena persona con ellos. 
Personas que realmente piensan quiénes son unos verdaderos amigos y, aunque se cuenten con los dedos de una mano, tú eres de las primeras y principales.

No acostumbro a llorar, y puede que ese día fuera la mezcla de alcohol con algo de mis adentros, pero lloré como nunca había llorado, en público, humillándome y perdiendo con ello cosas que no quería perder.
No te haces una idea de lo grande que eres para mí. Ni te lo imaginas. 
No eres una amiga de esas que conoces y ya está, no. Eres esa amiga que cuando he estado mal de verdad, has secado mis lágrimas. Que sin saber por qué, querías que sonriera. Eres esa amiga de las que hay pocas, siento mucho estar escribiendo tan mal, pero te juro que no puedo expresar lo importante que eres.
Ese día se me calló el mundo encima, y fuiste tú, y solo tú la que consiguió que me riera a carcajada limpia por una simple tontería, por un kebab. Pero te juro que si tuviera que agradecerte lo que hiciste por mí, la de penas que cortaste con solo verte u oír tus palabras consoladoras, no me quedarían vidas para recompensarte.

Por eso te digo que no puedes estar mal, no porque tengas que estar siempre bien por obligación, sino porque a pesar de que te fallen algunos, te hieran otros, te saquen de tus casillas, te ofendan... A pesar de todo eso, vas a tener una amiga aquí para defenderte, hacerte reír, hacerte olvidar, para aislarte del mundo horrible en el que vivimos.
Una amiga que sabe que lo que necesitas no es ni la mitad de lo que yo te pueda dar, pero no quiero que estés mal, no quiero que veas que tu mundo entero se desmorona, yo no salgo de tu vida, sigo ahí, a tu lado, date la vuelta y ahí me tienes. 
Porque cuando estás mal, y necesitas desconectar, no hay nada mejor que hacerlo con un buen amigo.

Espero no haberte hecho llorar como he llorado yo. 
Espero que al menos esto te haya hecho animarte aunque sea un poco, un poquito, una milésima de lo que te mereces, pero de verdad, si he conseguido durante unos minutos hacerte pensar en otra cosa que no sea eso que te ha tenido mal. Sé que habrá valido la pena. 

Eres más importante de lo que crees.

Y recuerda, no dependes de nadie. Tu felicidad debe constar de ti, porque eres tú y no otro el dueño de tu vida. Piensa en tu felicidad, que es lo más importante.

Te quiere, Yaiza.