Destellos de luz me indican el camino de vuelta, preciosas formas que, en mi cabeza me hacen un recorrido sencillo por el que debo avanzar para ser, por fin, liberada de mis únicas penas, de ti.
Son solo palabras las que me convencen de que no son esas hermosas figuras a las que debo seguir.
De pronto, un conjunto de hormigas desfilan hacia el horizonte, no sé a donde van, tampoco crea que deba saberlo pero, las sigo. Silenciosamente avanzando hacia algún lugar al que ellas me llevan. Tú me miras mientras yo camino por la penumbra, dejando atrás la luz que me separaba de tu mirada. Curiosamente, me gusta esa sensación, la de tener tu vista fija en mi, hacía tiempo que no la sentía así.
Doy un par e pasos más, mirándote aún, las hormigas han desaparecido, de pronto, todo está iluminado, miro a mi alrededor sorprendida ante el cambio. Pero tú no estás.
-¿Dónde has ido?- le grito al viento. - ¿Dónde estás?
Un enorme vacío se abre justo debajo de mí, cierro los ojos con fuerza, deseando que ojalá la caída sea más leve que el golpe de tu desaparición. Y se cumple.
Abro los ojos de nuevo, temerosa, esperándome cual quier cosa. Pero todo está bien, estoy en mi casa, en el sofá, apoyada en su hombro...
-Te he oído hablar en sueños, pero no te he entendido. - me dice él.
-Tranquilo, solo era una pesadilla.
domingo, 18 de marzo de 2012
Las mareas de mi amor.
Contigo no soy yo, soy una replica mejorado al ciento diez por ciento.
Te necesito cerca, suficiente como para abrazarte y saber que todo va bien si es junto a ti.
A pesar de que mi mundo se desmorone y a pesar de conocer las causas y los inconvenientes, tú en un segundo, un mísero instante, me haces olvidar todo por lo que he podido llorar.
Ha habido momentos en los que no me has hecho falta, en los que deseaba no verte, en los que no podía aguantar a tu lado, por miedo a deshacerme con el viento, por miedo a no poder retener mis celos.
Y es que tengo dudas, dudas de si de verdad soy la única o dudas de si alguna vez lo he sido. No estoy segura de lo que haces, y puede que sea idiota por ello, pero sigo queriendo tenerte a mi lado cada momento, besarte como si fuera la ultima vez, sigo queriendo ser la única a la que amas de verdad.
Esa es mi realidad, todo lo que no sabes, ese es mi error y por ello también mi problema. Por el que cada día al verte algo dentro de mí se estremece, se alimenta de mi cuerpo para hacer el deseo más grande.
Y hay días que mi capacidad de amarte se retuerce, me obliga a no hablarte, a no mirarte a desaparecer de tu vida para no torturarme más por ti... Aun que creo que es tarde, porque mi vida sin ti, ya es una tortura.
Te necesito cerca, suficiente como para abrazarte y saber que todo va bien si es junto a ti.
A pesar de que mi mundo se desmorone y a pesar de conocer las causas y los inconvenientes, tú en un segundo, un mísero instante, me haces olvidar todo por lo que he podido llorar.
Ha habido momentos en los que no me has hecho falta, en los que deseaba no verte, en los que no podía aguantar a tu lado, por miedo a deshacerme con el viento, por miedo a no poder retener mis celos.
Y es que tengo dudas, dudas de si de verdad soy la única o dudas de si alguna vez lo he sido. No estoy segura de lo que haces, y puede que sea idiota por ello, pero sigo queriendo tenerte a mi lado cada momento, besarte como si fuera la ultima vez, sigo queriendo ser la única a la que amas de verdad.
Esa es mi realidad, todo lo que no sabes, ese es mi error y por ello también mi problema. Por el que cada día al verte algo dentro de mí se estremece, se alimenta de mi cuerpo para hacer el deseo más grande.
Y hay días que mi capacidad de amarte se retuerce, me obliga a no hablarte, a no mirarte a desaparecer de tu vida para no torturarme más por ti... Aun que creo que es tarde, porque mi vida sin ti, ya es una tortura.
jueves, 8 de marzo de 2012
Un mejor amigo, de verdad.
Eres la persona por la que daría la vida. Por la que me comería todas las broncas del mundo. A la que defendería en cualquier situación. Por la que pondría la mano en el fuego.
Porque tú siempre has estado y has querido estar cuando te necesitaba, y cuando no. Porque eres el único que supo aceptar el ''te quiero como amigo'' y que, gracias a ello, has ido forjando la mejor amistad que he tenido nunca. Porque son tres años, tres años inolvidables, y a tu lado, la mejor compañía que podría conseguir nunca.
Gracias a ti he podido ser como soy ahora. Gracias a ti mis días tienen el sentido que, a veces, solía faltar. Gracias a ti hemos sido capaces de labrarnos un presente en el que ambos hemos madurado y crecido como personas y, aunque aún nos queda un buen trozo por caminar, no tengo ningún tipo de duda en que serás tú la persona de la que vaya de la mano para no perderme en el trayecto.
No me cansaré nunca de decirte que te quiero al que más. No me cansaré nunca de hacerte reír. No me cansaré nunca de escucharte. No me cansaré nunca de ver como sigues mis consejos a ciegas y que, sorprendentemente, hasta salen bien.
No veré nunca el momento de decirte adiós, ni de separarnos, ni de despedirnos, ni de dejar de vernos (que es prácticamente lo mismo). No veo un futuro sin ti.
Por eso quiero que sepas que esta entrada va para ti, porque eres tú, mi mejor amigo para siempre. Miguel Novellón Yeste. Te quiero.
Porque tú siempre has estado y has querido estar cuando te necesitaba, y cuando no. Porque eres el único que supo aceptar el ''te quiero como amigo'' y que, gracias a ello, has ido forjando la mejor amistad que he tenido nunca. Porque son tres años, tres años inolvidables, y a tu lado, la mejor compañía que podría conseguir nunca.
Gracias a ti he podido ser como soy ahora. Gracias a ti mis días tienen el sentido que, a veces, solía faltar. Gracias a ti hemos sido capaces de labrarnos un presente en el que ambos hemos madurado y crecido como personas y, aunque aún nos queda un buen trozo por caminar, no tengo ningún tipo de duda en que serás tú la persona de la que vaya de la mano para no perderme en el trayecto.
No me cansaré nunca de decirte que te quiero al que más. No me cansaré nunca de hacerte reír. No me cansaré nunca de escucharte. No me cansaré nunca de ver como sigues mis consejos a ciegas y que, sorprendentemente, hasta salen bien.
No veré nunca el momento de decirte adiós, ni de separarnos, ni de despedirnos, ni de dejar de vernos (que es prácticamente lo mismo). No veo un futuro sin ti.
Por eso quiero que sepas que esta entrada va para ti, porque eres tú, mi mejor amigo para siempre. Miguel Novellón Yeste. Te quiero.
lunes, 5 de marzo de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


