lunes, 28 de mayo de 2012

Cicatrices.

Tengo algo con las cicatrices. No sabría explicar el qué.
Desde luego, no es ningún tipo de morbo por la autolesión ni nda de eso, es simplemente que es algo que me parece curioso.
Cuando te haces una herida pequeña, algo de mínima importancia, la piel se recompone sin dejar ni rastro de aquella diminuta marca.
Sin embargo, cuando la herida es grande y de gran importancia, la cicatriz que nos deja cuebta una historia.
Todas las cicatrices cuebtan una historia, buena o mala, pero la cuentan. Por eso me gustan tanto.
Soy una persona que se preocupa demasiado por el hecho de que en un futuro no recuerde lo que ahora está ocurriendo. Y tener algún tipo de cicatriz ayuda a recordar facilmente, aunque las peores cicatrices sean las del alma o las del corazón, las de la piel también son curiosas.
Yo miro las mias y veo arrepentimiento, deseo, torpeza, sufrimiento, aungustia, inmadure... Pero, sobretodo, recuerdos. Recuerdos de épocas, de pensamientos, de problemas, de amigos, novios...
Me encantan las historias que cuentan esas cicatrices, porque forman parte de mi pasado, un pasado que no será olvidado gracias a ellas.

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