jueves, 3 de mayo de 2012

Rectificar es de sabios.

Después de lo de hoy, esperaba, sinceramente, tener ideas para una entrada, fácil y en la que descargar mi furia. Pero, no va a ser así...


Aunque sé que a muchos no os interesa, voy a empezar esta entrada con un resumen de mi día.


Esta noche he soñado con algo que no me ha gustado absolutamente nada, me ha roto el corazón y me a decepcionado demasiado. Por lo que, por la mañana no estaba muy subida de moral.
Me he despertado y, atontada he ido vistiéndome con lo primero que encontraba, a la vez que hablaba con mi mejor amigo y me iba horrorizando poco a poco al ser consciente de que lo que me esperaba a primera hora era la clase de matemáticas.
Como de costumbre, mi amigo y yo, hemos llegado tarde a clase. Yo, aún perezosa, intentaba enterarme de algo de lo que la profesora explicaba, pero mis intentos eran en vano. Así que, en un intento de distracción me he puesto a escribir en esa libretita roja que ahora llevo a todas partes para apuntar o escribir lo que me plazca, cuando me plazca y como me plazca. Que, por cierto, ayuda mucho. Total, esa libretita me sirve para desconectar en cualquier sitio, y en ese momento lo necesitaba más que nunca, y he hecho lo que mejor se me da, comerme la cabeza analizando el sueño que había tenido.
Las tres primeras horas han sido mortales, y solo me han servido para rallarme más. 
En el recreo he disfrutado del Sol, pero aún así en mi cabeza seguía pululando el sueño y todas las conclusiones que había sacado sobre él.
Por fin, después del recreo me he obligado a mi misma a dejar de pensar en ello, y técnicamente, ha funcionado. Hasta penúltima hora, que me he puesto a escribir de nuevo como una descosida, pero esta vez de algo más personal, y eso a sido justo después de ver a la persona que me ilumina el día, a él. 
Algún cable se me a cruzado cuando estaba escribiendo que he entrado en una depresión de las buenas, era una mezcla de depresión y cabreo. Lo mejor, no sabía a qué diablos venía.
Por suerte, a última hora, tocaba latín, lo que me a permitido volver a distraerme, (esta vez para animarme), me he puesto los cascos he encendido la música, que en esos momentos era mi única medicina, y he hecho ejercicios de latín a rabiar.


De vuelta a casa todo ha ido ''bien'' con mi música y mi mundo. 


He comido con mi hermano y he preparado con mi padre un regalo para mi madre.
Y una vez más se me ha hinchado la vena cuando he estado sola, hablando por móvil. Lo he pagado con quien no tenía que pagarlo y me he quedado tan ancha.


Durante toda la tarde he estado fuera de casa, me ha dado tiempo de pensar y de arrepentirme de mis actos, de autobús en autobús y he deseado pedirle perdón a la persona con la que había pagado las cosas en cuanto llegará a casa.


Más o menos todo a ido bien. El perdón es lo que más me ayuda, y no el de Dios, sino el de un ser querido.


Ahora estoy para irme a la cama. Solo deseo que mañana en el examen se me aparezca la virgen y que no tenga sueños como los de la noche pasada. 


Y por eso mi entrada de hoy es como es.


Besicos, prometo que la próxima entrada será mejor.

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